domingo, 3 de octubre de 2010

Mentiras y verdades de la llegada del hombre a la Luna

¿Cuánto tiempo hace que no veíais estos libros? Sí, admito que la sección de Cultura becaria fue una de las grandes damnificadas cuando el blog se volvió mastodóntico. Antes de repartir esfuerzos entre las entradas, Twitter y Facebook tenía tiempo más que de sobra para darle vueltas al coco con temas algo más serios. Ahora, de tiempo, ando escaso, y sólo en momentos como éste, en los que mi buen amigo @tinoserrano me da un chivatazo, puedo permitírmelo.

National Geographic ha hecho un análisis de las ocho críticas más comunes a la llegada del hombre a la luna. Es decir, cuenta por qué el hombre alunizó y por qué no hay que creerse a los negacionistas (de la luna). Yo he seleccionado cinco:

1) ¿Por qué se mueve la bandera?

En la luna no hay viento, no, es sólo inercia. Lo creáis o no, no iban tan abrigados porque refrescara… al menos, no por las posibles ventoleras lunares. El tema de la bandera es más sencillo de lo que parece: llegó el astronauta, la puso ahí y la inercia fue lo que hizo que se siguiera moviendo, como si una suave brisa la acariciara.

2) ¿Quién hacía las fotos?

Si sólo dos astronautas caminaron al mismo tiempo sobre la superficie lunar y en esta imagen aparecen los dos… ¿quién demonios hizo las fotos? Pues ellos mismos. Eso que podemos ver en el pecho del astronauta es una cámara, idéntica a la que llevaba su compañero, también en el pecho.

3) ¿Dónde están los restos?

Dicen los críticos que algún telescopio debería haber encontrado las cosas que quedaron en la superficie lunar. Bueno, eso sería así si obviamos que, como dicen los expertos, no existe ningún telescopio en la Tierra capaz de ver cosas tan pequeñas. Lo más pequeño que puede ver el más potente del que disponemos es un objeto mayor que una casa. Como sabréis, Neil y compañía no se montaron un chalé.

4) Esas luces extrañas…

Es una de mis favoritas. Hay quien dice que las luces que se ven en esta imagen son del estudio donde se montó esa gran mentira. Bueno, parece ser que era más bien un problema de la lente, porque… creéis que la NASA, después de gastarse millones y millones y millones y… (bueno, ya me entendéis), en montar una mentira de este calibre… ¿iba a cometer una cagada un error semejante?

5) Huellas claras

“¿Por qué si es la luna es tan seca la huella la vamos tan clara? Eso tiene que ser arena mojada… está claro”. Contra esa creencia común (o no tan común, pero que existe), los expertos tienen una respuesta: “Es una tontería”. Según dicen, el polvo lunar es bastante parecido a la ceniza volcánica si lo miramos a través de un microscopio, de modo que no sólo se quedan marcadas las huellas, sino que también permanecen durante bastante tiempo dado que lo que es el tema del aire no está muy de moda en la luna (ver primera mentira-verdad).

PD: Las fotos son de la NASA, como supondréis. Yo no estuve allí para captar las instantáneas.