viernes, 24 de septiembre de 2010

Las futuras tormentas solares no tienen por qué causar daños a la Tierra


El astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Manuel Vázquez ha dicho este viernes que las tormentas solares que se produzcan durante el próximo máximo de actividad solar, previsto para 2013, no tienen por qué causar daños a la Tierra.

En el informe de la NASA al que se refiere el diario británico Daily Mail sobre el próximo máximo de tormenta solar no se habla de desastres, ha afirmado Vázquez, para quien, al menos en este caso, los daños causados por la civilización serán superiores a los naturales.

Está claro que la Tierra recibe la influencia del Sol y uno de los mecanismos de interacción es el flujo continuo de partículas subatómicas conocido como viento solar, que impacta sobre la Tierra, ha explicado Manuel Vázquez.

Ante ese hecho la Tierra tiene como sistema de protección el campo magnético, que es uno de los más intensos del sistema solar.

De vez en cuando, ha añadido el astrónomo, ese viento solar se intensifica con las tormentas solares, que tienen que ver con procesos de inestabilidad en el campo magnético del Sol, y en pocos minutos miles de millones de toneladas de esas partículas se inyectan en el medio interplanetario (el que está entre el Sol y el resto del sistema solar).

Manuel Vázquez ha comentado también que una tormenta puede ser muy importante en el Sol pero si en ese momento la Tierra no está en el sitio adecuado para que la afecte pues no ocurrirá nada.

Además, una vez que esa lluvia de partículas subatómicas se intensifica tiene que encontrar el mecanismo para penetrar en el campo magnético de la Tierra, para lo que se precisan determinadas circunstancias.

El acceso es mayor en las zonas polares que en las ecuatoriales y que afecta más a los lugares altos, pero la influencia de esas partículas sobre la superficie terrestre es prácticamente despreciable sobre los seres humanos, ha dicho.

Una vez que esas partículas entran en la atmósfera, sus efectos pueden ser "espectaculares", como es el caso de las auroras boreales.

Si bien es cierto que apenas afectan a los seres humanos, esas partículas, como están cargadas eléctricamente y tiene elevada energía afectan a los equipos electrónicos de los satélites, y también pueden interferir en las grandes redes de distribución de energía, así como aumentar la corrosión de los oleoductos.

Pero esos efectos no aventuran un desastre, a asegurado Manuel Vázquez, quien ha recordado que las tormentas solares aumentan en relación al máximo del ciclo solar, y en la actualidad se sale de uno que tendrá su máximo en torno a 2013.

Fuente: 20 Minutos