martes, 4 de noviembre de 2008

Logran clonar ratones usando células cerebrales congeladas más de 16 años

Para llevar a cabo una clonación son necesarias al menos dos células. Una que aporte el material genético (el núcleo) y otra que sirva para almacenar ese ADN transferido y permita el crecimiento de todo el organismo.

Aunque la técnica está absolutamente prohibida con embriones humanos, los científicos se plantean su uso en el caso de algunas especies animales extinguidas o en peligro de desaparecer. Un nuevo estudio demuestra que es posible utilizar células cerebrales que haya permanecido congeladas durante años sin especial conservación y clonar un roedor completo a partir de una célula del cerebro.

Hasta ahora se temía que el proceso de congelación podía favorecer la formación de cristales en las células que dañasen el material genético y las inutilizasen para futuros trabajos. Sin embargo, según demuestran en las páginas de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), Sayaka Wakayama, de la Universidad de Tokio, y sus colegas, el frío no parece ser un impedimento suficientemente fuerte.

Wakayama utilizó para sus experimentos ratones que llevaban 16 años congelados a temperaturas inferiores a los 20 grados centígrados. Después de descongelar los ejemplares, extrajeron de su cerebro células neuronales muertas, de las que extrajeron el núcleo.

Este material genético es el que posteriormente inyectaron mediante la técnica de transferencia nuclear (la misma que dio lugar a la oveja 'Dolly') en otra célula vacía. De esta fusión se obtuvieron embriones de ratón que sirvieron para generar varias líneas de células madre embrionarias, que después fueron cultivadas y transferidas a varias hembras de laboratorio que dieron lugar en total a 12 ejemplares clonados. Clones que nacieron sin ninguna anomalía genética ni problemas de salud, como destacan sus creadores.

Los científicos hicieron pruebas con núcleos celulares de varios órganos, pero sólo tuvieron éxito con tejidos neuronales. Quizá, se plantean, porque resistieron mejor el frío: «Se sabe que algunos polisacáridos [moléculas de azúcar] pueden emplearse como crioprotectores en los procesos de congelación de tejidos, y la función cerebral depende en buena medida de la glucosa», dicen.

Hasta ahora se pensaba que la resurrección de especies extinguidas, como los mamuts, era imposible porque no quedaban células vivas con las que trabajar. Sin embargo, su trabajo demuestra que la transferencia nuclear podría emplearse con este fin e incluso para conservar bancos de tejidos congelados durante largos periodos.

Además, añaden, aunque no se utilice una célula de la misma especie para alojar el núcleo que se quiere clonar, no descartan que se puedan utilizar oocitos de otras especies como portadores, sin que la diferencia entre animales sea problema. Esto, apuntan, abriría la posibilidad a reconstruir genomas completos a partir de muestras congeladas.

El ratón congelado usado en el experimento,

que estuvo 16 años helado a -20 grados.

Fuente: elmundo.es