viernes, 4 de julio de 2008

Lo que queda tras una supernova

Una nueva estrella, probablemente la supernova más brillante en toda la historia humana escrita, iluminó los cielos de nuestro planeta en el año 1006 d.C.

La nube de desechos en expansión de dicha explosión estelar, que se encuentra en la meridional constelación del Lobo, todavía nos deleita con un espectáculo de luces cósmicas a lo largo del espectro electromagnético. De hecho, esta composición de imagenes incluye datos en rayos X en azul del Observatorio Chandra, datos ópticos en tonos amarillentos, e imagen de radio en rojo.

Ahora se le conoce como el remanente de supernova SN 1006, y su nube de desechos parece tener unos 60 años luz de diámetro. Parece que es lo que queda de una estrella enana blanca.

Como parte de un sistema estelar binario, la compacta enana blanca capturó gradualmente material de su estrella compañera. Este aumento de masa finalmente desencadenó una explosión termonuclear que destruyó la estrella enana.

Como la distancia al remanente de supernova es de unos 7.000 añoz luz, esa explosión de hecho ocurrió 7.000 años antes de que su luz llegara a la Tierra en el 1006. Las ondas en el remanente aceleran las partículas a energías extremas, y parecen ser la fuente de los misteriosos rayos cósmicos.

Fuente: 20minutos.es